lunes, 5 de agosto de 2013

Postales para la paz: mirando al futuro por Linsabel Noguera




“Los cuentos hacen que los niños sientan la paz."

Gabriela, 8 años.

 

“La paz es tener un buen futuro.”

Ana Victoria, 11 años

 

En La ranaencantada sabemos que la literatura no es una actividad aislada, y más aún la literatura infantil y juvenil, que se convierte –como ya se ha dicho muchas veces- en una ventana al mundo. Una ventana al mundo exterior, sí. Y más importante quizás, una ventana hacia nosotros mismos. Hacia nuestros sueños, temores, fortalezas y potencialidades.


Por eso, al leer con los niños, quisimos propiciar la exploración interna hacia la aventura de saber de mí mismo: qué me hace sentir bien y qué puedo hacer desde mi espacio personal para mejorar mi entorno; porque creemos que a través del arte, y específicamente, de la literatura, se pueden propiciar espacios de conciliación, de crecimiento personal, de conciencia ciudadana y de pensamiento crítico sensible, orientados en su conjunto a una formación para el diálogo y el encuentro. Es decir, una formación para la paz.


Por eso surgió el programa Postales para la paz, un taller itinerante que se inició en las actividades extracurriculares del preescolar de la Escuela Comunitaria Luisa Goiticoa como una iniciativa para prepararnos para el Día Internacional de la Paz del año 2009. Los resultados fueron muy hermosos: niños entre 3 y 6 años hacían propios los conceptos abstractos de convivencia, tolerancia, respeto, solidaridad y paz, entre otros, para convertirlos -desde su propia experiencia personal y el encuentro con los libros- en ideas cercanas a sus vivencias; ofreciendo reflexiones y soluciones cuyo candor y sencillez encierran una gran sabiduría que muchos adultos podríamos seguir y aplicar en nuestras vidas.


El programa Postales para la paz se sustenta en cuatro pilares necesarios para lograr una convivencia armónica: reflexión, respeto, diálogo y conciliación, e integra actividades de lectura y  expresión oral, plástica y escrita. En él los niños encuentran herramientas que les permiten entender sus emociones, su entorno y, desde su proceso creativo, hablar de la convivencia en armonía. Se sienten capaces de aportar soluciones, de ser escuchados y de hacer. Quien se siente capaz pasa de la intención a la acción y se convierte en un constructor de paz.  

 

En el año 2010, recibimos el Premio Rafael Angel García, otorgado por CECODAP y nos unimos a la celebración del Día Internacional de la Paz promovida por ONU Venezuela y la organización Paz con Todo, desde entonces Postales para la paz se convirtió en un programa sostenido que cuenta con un espacio regular de encuentro en la Ludoteca y la plaza Los Palos Grandes, el apoyo de Cultura Chacao y de Ediciones Ekaré. La maravillosa experiencia en la plaza nos motivó a retomar el espacio escolar, y así en 2011 reiniciamos las visitas a escuelas y comunidades.

 

Las hermosas postales de los niños demandaban difusión, entonces abrimos el hashtag #postalesparalapaz en Twitter, seleccionamos un grupo de 48 postales y en septiembre de ese año montamos en la Ludoteca la primera exposición Postales para la paz, respaldados por la Red por la paz. Desde entonces el programa escolar se acompaña de la exposición itinerante, donde los niños pueden ver otras respuestas a la pregunta clave del taller: ¿qué es para ti la paz?

 

El programa Postales para la paz fue creciendo y ganado aliados: desde el año 2012 forma parte del acuerdo de cooperación con ONU Venezuela y la Red por la paz; Sysabe nos dio su colorido apoyo; sumamos las voces de cientos de niños en Barcelona, España, gracias a la cooperación de Los cuentos de Bastian, una organización que promociona la lectura y la literatura infantil y que inauguró su espacio solidario uniéndose al programa con gran alegría. También desde España nos acompañan el espacio radial Castillos en el aire y las editoriales Pintar Pintar, Fundación Cuenta Sueños, La Tortuga Casiopea y Edelvives.

 

Septiembre de 2012 fue el mes para inaugurar la segunda exhibición de Postales para la paz, esta vez en el Trasnocho Cultural, quienes nos apoyaron con mucho entusiasmo. La exposición estuvo acompañada por talleres del programa y la tertulia Visones de paz organizada por Quincalla Zoco y la Red por la paz, en el marco de celebración del convenio con ONU y del Día Internacional de la paz. Esta vez seleccionamos más de sesenta postales y contamos con la colaboración de 9 ilustradores de libros para niños, quienes obsequiaron su mirada artística de algunas frases de los niños que no tenían ilustración.

 

Todavía nos maravilla, con asombro, como una sencilla idea para entender y celebrar la paz en un aula de preescolar se ha convertido en uno de nuestros principales programas, ha conseguido ser auto sustentable y contar  con la colaboración de personas e instituciones que lo han hecho crecer para convertirse en lo que es hoy en día.  Que a través la iniciativa de Los cuentos de Bastian y Cuenta sueños, en España, colabora con la Fundación Orbayu para ofrecer alternativas a los niños del Congo; que la postal hecha por Anton fue propuesta para una franela de Médicos sin fronteras; que Edelvives ha organizado un concurso para docentes por el Día de escolar de la paz y la no violencia y que Postales para la paz ha llegado a miles de personas entre talleres de formación para adultos mediadores, niños y adolescentes, público, lectores del facsímil del libro artesanal hecho con los niños de HIAS Venezuela que publicamos en issuu y entusiastas amigos del HT #postalesparalapaz en las redes sociales.

 

Sin embargo, lo que más nos emociona es ver cómo los niños y adolescentes han podido modificar su realidad inmediata, desde La Vega hasta El Hatillo, cambiando la violencia por el buen trato con solo mirar la paz como una posibilidad cierta, que nos compete a todos, y actuando para construir armonía en su entorno con gestos cotidianos y soluciones viables: iluminar su calle prestando la luz de su casa, ser amables con los demás, colaborar con sus vecinos y compañeros, dejar de molestar con bromas y sobrenombres a sus amigos, cuidar su espacio público, y sobre todo, aprendiendo a escucharse entre ellos, a razonar sus argumentos ante las diferencias y a negociar para llegar a acuerdos.

 

Lo mejor es que contagian esta actitud a los adultos que los rodean, quienes asienten con una sonrisa al leer lo que piensan de la paz, o qué hace falta para lograrla. Adultos que también se llevan la idea que sembramos en el taller: una pequeña acción marca la diferencia, tus manos también construyen la paz.

 

Desde La rana encantada queremos que sigan escuchándose sus voces, que -como dijo Luis Mariano- en todas las escuelas haya “clases de paz”, que cada vez más niños puedan compartir sus  Postales para la paz, y que -como Laura- nos recuerden que "Para la paz se necesita que todo el mundo entienda que la vida es muy valiosa."

 

 

Linsabel Noguera

Coordinación general

La rana encantada
 
 

Web postales flicker
 
 




 
 

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